Alfonso y el bote que mejora la calidad de vida

Una pancarta con una cabeza de res cornuda y orejona fue lo que llevó a don Alfonso a conocer Lebasi. Cuenta que, en ese tiempo, él trabajaba ya en la venta directa con otra empresa y andaba de casa en casa prospectando, cuando le llamó la atención dicha pancarta… Al preguntar por aquello, la señora de la casa le dijo que vendía un polvito muy bueno. Solicitó algo de literatura y le proporcionó unos folletos que hablaban sobre el lactoserum suizo Lebasi. Así comenzó su historia como distribuidor, una que ya suma 16 años.

“Uno de los volantes que me dio hablaba sobre que ayudaba con las cataratas y como en ese entonces yo traía ese problema, pensé que podría ser la solución. Cuando regresé con la señora le dije que si me podría facilitar unas tres latas; ella no me las quería dar porque ni me conocía, pero la convencí: No me conoce, pero me va a conocer, yo conozco a mucha gente a la que le puedo compartir este producto”.

En tres meses, don Alfonso ya no tenía las cataratas y eso fue lo que le hizo confiar en el alimento. Tras asistir a una reunión realizada por el corporativo Lebasi, se inscribió para desarrollar su negocio, pues ya se sentía plenamente seguro de que el alimento realmente aportaba grandes beneficios a la salud.

“Nosotros recomendamos el producto con mucha confianza y seguridad porque sabemos que responde en cualquier aspecto, en cualquier situación de salud. Yo le digo a la gente: Póngalo a prueba, si no le funciona no hacemos trato y me regresa mi lata; eso no sucede porque las personas se quedan muy contentas”.

Él insiste en que la mejor manera de vender es contando los testimonios de los beneficiados, empezando por el de uno mismo, y tras esto, hacer que las personas prueben el lactoserum suizo, para que por ellas mismas se den cuenta de que el producto funciona.

Ya cuando lo probaron y sienten los resultados, Alfonso les platica sobre inscribirse a la red, y más allá de hablarles del beneficio económico que pueden ganar, les explica que lo mejor es que podrán consumir el alimento por un mejor precio y esto hará que no lo dejen de tomar.

Porque él está convencido de que el lactoserum suizo Lebasi es un alimento que debe consumirse de por vida, para que siempre se tenga una buena nutrición y, por ende, una buena salud, algo que resultará en una mayor energía y una mejor calidad de vida.

“La gente mientras no pruebe el alimento nunca se va a dar cuenta de lo que están desperdiciando al no consumirlo. Para convencerlos, primero les dejo la lata para que lo prueben y al tomarlo consecutivamente se sienten bien. Después, les ofrezco la membresía para que obtengan el producto a un mejor precio y lo compartan con toda su familia, y si quieren lo hagan negocio”.

Y ¿por qué lo recomienda como negocio?

“El negocio es formidable, es sorprendente. Por ejemplo, ahorita mucha gente anda sin trabajo y ésta es una muy buena oportunidad para que lo agarre, porque cada mes nos dan nuestras comisiones, nunca dejamos de traer dinero nosotros.

Ahorita ya estamos pensionados, pero seguimos trabajando porque ésta es una labor social, esto nos sirve para activarnos, para andar trabajando con la gente: nos llaman, les platicamos, se quedan convencidos. Me dicen: Usted nos convence nada más con platicarnos; y yo les contestó: El alimento da los beneficios, si no trajera seguridad con el alimento yo no podría decir todo esto”.

También comenta que una ventaja es que el producto prácticamente se recomienda solo, porque cuando la gente ve a los distribuidores o a las personas que ya lo toman, se dan cuenta de los resultados y se interesan por el lactoserum suizo.

“Pero lo mejor de todo es que nos da muchos beneficios en la salud. Teniendo salud, se da lo demás. Éste es un negocio redondo: ganas en salud, ganas dinero y compartes con las personas un producto que mejora su calidad de vida”.

El propósito de Lilia con Lebasi: hacer consumidores responsables

Como muchos de los empresarios Lebasi, Lilia ve su negocio no solamente como una forma de generar un buen ingreso extra. Para ella, el haber conocido el lactoserum suizo Lebasi le dio como propósito el hacer que un mayor número de personas conozcan este producto que favorece la nutrición y la salud; principalmente, compartirlo con aquellos que, como ella, tienen una enfermedad que merma su calidad de vida.

Entre 2004-2005, Lilia fue diagnosticada con nefropatía por IgA, o enfermedad de Berger, que es una insuficiencia renal, en la que los anticuerpos de la inmunoglobolina A se alojan en los tejidos de los riñones. Al saber que tenía este padecimiento, empezó a investigar sobre la enfermedad en bases de datos médicas y en otras fuentes de información, como diccionarios, para conocer realmente a qué se enfrentaba.

Como bibliotecaria que labora en un hospital de especialidad, esta tarea no le resultó nada difícil; sin embargo, se dio cuenta que el panorama era muy poco alentador. A pesar de que ya recibía un tratamiento médico especializado, ella quería encontrar un producto que la ayudara a mejorar su calidad de vida, pues no estaba conforme con la situación que enfrentaba; así que, tras acercarse más a lo espiritual, conoció el lactoserum suizo Lebasi en uno de los pasillos del hospital en el que trabaja.

“Hice una petición al padre celestial: Ayúdame a encontrar un producto que tenga excelentes nutrientes, que sea de un acceso económico para la gente, que sea natural y que pueda ayudar a muchísimas personas que están pasando por el mismo problema que yo. A la semana siguiente, en el pasillo del hospital vi unos botes de Lebasi y revisé la información nutrimental… Me di cuenta que era un alimento completo, así que pedí información para comprarlo. Cuando me dijeron que podía afiliarme para vender el producto, no lo dudé: me afilié y pedí mi caja.”

Esa seguridad y confianza con la que Lilia decidió probar un producto que por primera vez veía en su vida se derivaba de sus investigaciones. Ella ya tenía también mucha información sobre nutrición y cuando revisó los nutrientes que contiene Lebasi, descubrió que tenía todos los que son fundamentales para el buen funcionamiento del organismo, incluidos los aminoácidos, los cuales son difíciles de encontrar.

Esa misma seguridad la acompañó cuando inició a recomendar el producto. La primera caja que adquirió prácticamente ya la tenía vendida antes de que le llegara, porque proporcionó a sus conocidos información veraz, oportuna y revisada sobre el producto y los beneficios que aporta a la salud. Y esto es algo que la ha acompañado a lo largo del desarrollo de su negocio:

“Darle información puntual y veraz a la gente por medio de las investigaciones que realizo. No soy doctora, simplemente soy una intermediaria que sabe buscar y encontrar información confiable en base de datos médicas, hacer un análisis de ella y dársela a la gente para que la entienda”.

Con el consumo de Lebasi, Lilia dice que inició a sentirse mejor, con más energía, su piel se veía hidratada y su cabello muy bonito; pero lo mejor es que tenía un producto que le ayudaba a cuidar su alimentación, un factor muy relevante para quienes padecen alguna enfermedad renal. También, desde el diagnóstico de su enfermedad, solamente ha estado hospitalizada en una ocasión debido a una descompensación; sin embargo, refiere que no dejó de consumir el lactoserum suizo, el cual le ayudó a mejorar y fortalecerse más rápidamente.

“La gente ve los cambios en uno mismo o en sus conocidos que lo empiezan a tomar, y se interesa, te pregunta qué estás tomando o haciendo. Recuerdo un caso de vitíligo: inició a tomarlo y le fue pigmentando la piel poco a poco, las manchas comenzaron a hacerse pequeñas y algunas de sus compañeras se interesaron por el producto. También el caso de una niña, que lo conocí por una amiga: ella ya estaba desahuciada, tenía leucemia […] Empezó a tomarlo y me dijeron que ya estaba mejorando, que había subido de peso… Ese testimonio hizo que me apasionara y creyera más en el producto”.

Consumidores responsables y conscientes

Y si bien, el primer y principal propósito del negocio de Lilia es que el mayor número de personas conozcan y se beneficien con el lactoserum suizo Lebasi, ha añadido a esto, el objetivo de generar en los consumidores la conciencia de informarse antes de comprar algo y responsabilizarse de sus decisiones como compradores. En resumen, quiere que haya más consumidores conscientes y responsables.

“Me di cuenta que tengo una misión en esta vida y es ayudar a las personas en la salud por medio de productos naturales, inocuos, que no dañen. Es una misión que me apasiona: ver a las personas mejorar su calidad de vida; estoy próxima a trabajar un proyecto personal en el que entra Lebasi como una herramienta para apoyar a los demás en la salud.

También quiero que las personas sean responsables de sus decisiones; que una vez informada, tomen decisiones y se responsabilicen”.

Este trabajo lo ha desarrollado principalmente mediante su cuenta de Facebook, en la que comparte información sobre el producto y cómo es que funciona. Todo lo que comparte es fidedigno y está sustentado. Por supuesto, su labor como distribuidora también la lleva a cabo de manera personal, pues lo recomienda a personas que conoce y tienen alguna enfermedad o a quienes se acercan para saber más sobre Lebasi.

A esto, añadirá próximamente su micrositio, que decidió abrir para que las personas pudieran tener más a la mano y de manera más sencilla este excelente alimento.

“Es un producto natural, versátil (porque lo puedes poner en licuados, jugos, aderezos, hasta usarlo como mascarilla), de alta calidad, de acceso económico para mucha gente de escasos recursos, con buenos nutrientes y viene de Suiza, de un país que es reconocido por los altos estándares de calidad. Sobre todo, yo lo recomiendo porque hay investigaciones o ensayos clínicos relacionados al suero de leche.”

“No es la panacea; pero sí va a mejorar tu calidad de vida, tu nutrición”, asegura.

Si quieres ser una empresaria Lebasi como Lilia, ponte en contacto:

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El alimento que mejoró la calidad de vida de Carmen

“A mí no me mueven del producto porque yo he visto que funciona. Lo llevo tomando años y he notado en mí misma y en mi familia los beneficios. Económicamente siento que no es caro, pero a la gente se le hace; lo que yo pienso es que las personas no tienen cultura de prevenir enfermedades. Compran zapatos, perfumes y muchas cosas, pero no les gusta gastar en su salud. Para todo lo que te da Lebasi, yo creo que en realidad no es caro”, comenta Carmen, quien ya lleva 16 años consumiendo el lactoserum suizo Lebasi, el cual le trajo múltiples beneficios a su salud.

Ella comenzó a tomarlo debido a que una señora la invitó a distribuirlo, porque Carmen ya tenía experiencia con la venta directa; sin embargo, no estaba muy convencida de vender este alimento, ya que no creía mucho de lo que le contaban sobre él. Finalmente dijo que sí, pero con una condición: debía probarlo para ver si todo lo que le decían era cierto e ir a una conferencia.

Por supuesto, fue a la conferencia, pero lo que la terminó de convencer fue el cambio que el lactoserum suizo provocó en ella.

“Me ha ayudado con muchos problemas de salud que he tenido y mejoró mi calidad de vida. Yo padecía del nervio ciático, y era un dolor que ya ni me podía levantar de la cama; iba al IMSS para que me dieran diclofenaco, naproxeno para el dolor, pero a la larga eso ya me estaba dañando los riñones. Desde que empecé a tomar Lebasi, no tomo medicamente para eso. Y también el asma me la ha controlado.

Asimismo, hace 16 años me diagnosticaron papiloma humano, todavía no se me desarrollaba cáncer. En ese mismo tiempo comencé a tomar Lebasi y el doctor me dijo que de por vida debo tomar algo que eleve mi sistema inmunológico, que no me confiara en los alimentos nada más… Lebasi también me ha ayudado con eso y con mi hipertensión, me controla la presión arterial, de la cual padezco desde hace cuatro o tres años, algo que surgió cuando ya mi esposo estaba muy enfermo”.

Al experimentar todos estos beneficios, Carmen se animó a entrar al negocio, el cual dice ha sido una fuente de ingresos muy valiosa para su familia. Desde que se casó, ella se ha dedicado exclusivamente a su hogar y su familia; Lebasi, comenta, le ha ayudado a contar con un ingreso propio, el cual también le ha ayudado a aportar a su hogar.

“Gracias a este negocio compré mi cocina integral a mi gusto, compré un coche de agencia y también puse una parte para la construcción de un departamento que está arriba de mi casa. A mi esposo (q.e.p.d), que tenía un problema de salud hereditario y degenerativo, le ayudé a comprar las placas para el taxi”.

De entre las ventajas que tiene la distribución del lactoserum suizo, Carmen subraya, primero, que es una ocupación que te permite estar al pendiente de la familia; segundo, que se vende un producto excelente, el cual verdaderamente beneficia a las personas; y tercero, que deja una buena ganancia, y ella lo asegura porque cuenta ya con la experiencia de haber trabajado con otras empresas en la venta directa.

“En otros productos ganábamos ante el 45%, pero ahorita se gana sólo un 20%, eso a mí no me motiva; Lebasi tiene una ganancia mayor y es un excelente producto. Cuando nos preguntan: ¿qué es mejor, el negocio o el producto? Pues yo contesto que las dos cosas”.

Y aunque reconoce que la competencia ha aumentado estos últimos años (los productos nutricionales o que ayudan a mejorar la salud abundan), ella no se cambiaría de Lebasi por nada. Ya sea que vaya a algún lugar y conozca a alguien que le interese el producto, o que vaya a volantear a Iztapalapa con más empresarias de su red de distribución, Carmen recomienda el lactoserum suizo con plena seguridad, porque ella comprobó por sí misma que realmente funciona.

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Lo que Josefina ganó al consumir Lebasi

Hay veces que la vida nos sorprende, que nos da más de lo que nosotros pensamos que podemos obtener… Eso fue lo que le sucedió a la señora Josefina con el lactoserum suizo Lebasi, que compró solamente para ver si le podía ayudar a mitigar un poco el cansancio crónico que sentía, sobre todo en sus pies.

“Empecé a tomarlo en el 2005, recomendado por una amiga que también lo toma. Hasta ahorita yo lo sigo consumiendo, me lo tomo todos los días: me preparo dos cucharadas soperas en la mañana y le doy seguimiento durante todo el día. Para mí, el consumo de este alimento es una maravilla”.

Josefina relata que cuando recién conoció Lebasi, ella pasaba por una situación de salud difícil: se sentía muy cansada, tenía estreñimiento, dolor de huesos, un problema con la de tiroides y también se enfrentaba a la bronquitis asmática, enfermedad con la que lidiaba desde hace aproximadamente 20 años.

Cuando inició a consumir el lactoserum suizo, no esperaba obtener los excelentes resultados que logró, ya que el alimento le mejoró por completo su calidad de vida.

“Con un bote, en más o menos un mes, vi beneficios: ya no me fatigaba al caminar, empecé a ir bien al baño, a dormir mucho mejor, empecé a sentirme bien, a bajar talla, desinflar mi estómago. Cuando de verdad me empecé a dar cuenta de que el alimento sí me estaba funcionando fue a los 8 o 9 meses de estarlo tomando, porque ya no me agitaba, ya no tenía crisis de asma, ya no me daban alergias, gripa… Ahorita, ya llevo como 3 años que no visito a mi neumólogo por mi bronquitis asmática, porque me siento muy bien”.

También fue un gran apoyo con su diabetes. Menciona que este alimento le ha ayudado a controlar la glucosa en su sangre, además de que cuida mucho qué es lo que come.

Pero los beneficios que le dio Lebasi no se quedaron ahí. Tras ver que el alimento de verdad era muy benéfico, Josefina empezó a recomendarlo y decidió dedicarse a su distribución. Comenta que el arranque de su negocio con el lactoserum suizo fue muy fácil, porque la gente que la conocía se animaba a comprarlo cuando veía el bien que le había hecho a ella.

Obviamente, Josefina les hablaba de su experiencia y les explicaba por qué Lebasi era un buen producto: 100% natural, sin saborizantes ni colorantes, sin grasa ni azúcar y con 41 nutrientes que fortalecen a todo el organismo.

“Si quieren estar bien, sentirse bien, tener un buen sistema inmunológico, protegerse del cáncer, de una embolia, de un infarto; el alimento los va a ayudar bastante y más si lo toman todos los días. Les aconsejo a las personas que si están tomando algún medicamento para alguna enfermedad, lo importante es tomar el alimento por la mañana, que sea lo primero que se toman, y ya luego su desayuno y los medicamentos.”

Y aunque ya no realiza la exhaustiva labor de ventas que llevó a cabo en sus inicios como distribuidora, porque casi todo lo que vende es por pedidos que le hace la gente que ya conoce, dice que cada vez que sale a la calle y conoce a alguien enfermo o que se siente cansado, le recomienda el lactoserum suizo Lebasi.

“Cuando yo compro una caja, me da buenos resultados, sí lo vendo. Es un ingreso extra, porque tengo otro trabajo. Cuando ocupo hacer algún movimiento, yo ya tengo eso extra en mi guardado y de ahí aprovecho. Puedo emplearlo para alguna emergencia que tenga, por ejemplo”.

Ante los buenos resultados de Lebasi, Josefina ha decidido no dejarlo nunca; y toda su familia, como ella, lo consume diariamente.

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3 actitudes que debes tener para emprender un negocio

Actualmente, escuchamos muchas historias en las que se nos cuenta cómo alguien alcanzó el éxito mediante una buena idea de negocio: cómo una persona abandonó la universidad y aun así, logró crear una empresa que vende millones; cómo un empleado logró mejorar un producto o un proceso, y formó un negocio que ahora tiene un alto valor en la bolsa.

Cuando conocemos esas historias, muchos de nosotros deseamos hacer lo mismo, queremos ser ese alguien que con una buena idea y un gran esfuerzo logró lanzar un producto o servicio al mercado que todos quieren o que en verdad ayuda a los demás. Está de moda ser emprendedor, tal vez, y aunque todos quisiéramos serlo, no todos estamos destinados a ir por ese camino… ¿Qué es lo que se necesita para emprender

Lebasi nos comparte las tres actitudes que debe tener cualquier persona que decida iniciar un negocio. Toma como referencia a sus distribuidores, quienes se autoemplean y hacen empresa por medio de la comercialización del lactoserum suizo.

  1. Estar consciente de que debes esforzarte

“Todo lo que genere ingresos de manera ética, de manera correcta, conlleva un esfuerzo, una dedicación; entonces lo primero que hay que identificar es que verdaderamente estés determinado para dedicarle el tiempo y el esfuerzo necesarios para generar ingresos”.

  1. Tener deseos de superarte

“Que sea una persona con deseos de superación, que vea más allá de ganar dinero y de ir más allá de crear una paga, un autoempleo. Lebasi te da la oportunidad de hacer empresa; pero creo que una de las cosas fundamentales es tener el deseo de no quedarte en la venta directa, sino de ir por el negocio grande, de crear tu propia empresa, en donde vas a tener tus distribuidores principales, a quienes vas a registrar directamente y a quienes vas a capacitar. Ellos, al empezar a hacer su propia empresa, te van ayudar a engrandecer la que tú ya creaste”.

  1. Espíritu de servicio

“Tal vez una persona te pide que lo visites el domingo porque es el único día que tiene para escucharte, para recibirte, ahí es donde tienes un espíritu de servicio. Hay mucha gente que quiere dinero, pero sin una visión, una misión, sin una filosofía. Nosotros estamos dando la oportunidad de generar un negocio a través de brindar bienestar a los demás; muchas personas dejan esa oportunidad de lograr algo grande por esa falta de vocación de servicio. Debe ser gente que guste de ayudar a los demás, que le guste atender, que le guste enseñar, le guste acompañar”.

Desde hace más de 20 años, Lebasi ofrece salud y una oportunidad de emprender. Cada envase del lactoserum suizo contiene un sinfín de beneficios para la salud de toda la familia y es una fuente de ingresos garantizada. 

Lograr que las personas hagan empresa con un producto saludable se apega a la filosofía Lebasi: “Un trabajo con empeño todo lo vence”.

Te gustaría iniciar tu propia empresa, visita www.lebasi.com.mx

¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?

A finales del año pasado, China comunicó que un gran número de personas en la ciudad de Wuhan estaban enfermas de neumonía… Solo unos meses después, el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el mundo se enfrentaba a una pandemia global provocada por un virus: COVID-19 o coronavirus.

Por su alto nivel de contagio y tasa de mortalidad (del 3 al 8 por ciento), las medidas sanitarias que los países han debido adoptar para que haya el menor número de contagios, han ido escalando: desde las más simples, como lavarse más seguido y mejor las manos, mantener el distanciamiento social (evitar estrecharse las manos, darse besos y abrazos), toser y estornudar cubriéndose con el codo; hasta algunas ya mucho más robustas, como la cancelación de eventos masivos, el cese de actividades no esenciales (lo que ha implicado el paro de empresas de todos los tamaños) y que las personas se mantengan en casa lo más posible.

Una crisis que no termina con el fin del encierro

México registró la primera muerte por coronavirus el 18 de marzo, y a partir del 16 de abril, el gobierno suspendió todas las actividades no esenciales -lo cual está previsto que termine el 30 de mayo- y comenzó a solicitar con más ahínco a la población que se quedara en casa. Esto ha impacto a los mexicanos no sólo en el aspecto social, sino también en el económico.

Según el informe “La crisis del COVID-19” de Ernst & Young (EY), las estrategias de contención sanitaria (confinamiento) están generando “que las empresas a nivel mundial estén sufriendo de falta de ingresos debido a un menor índice de consumo, y a su vez de falta de liquidez. Dependiendo de la industria, el tiempo máximo estimado que una empresa puede operar sin liquidez ronda entre uno y tres meses”.

Así pues, ante el cese de actividades, muchos negocios están en alto riesgo de morir, y aunque lograran sobrevivir, el tiempo de recuperación de la crisis económica sería amplio: “[…] si la crisis llegara a durar 3 meses, la recuperación tardaría 9 meses adicionales a la duración de la crisis”, menciona el informe. 

Asimismo, la duración y severidad de la crisis en cada uno de los países y regiones económicas dependerá del tiempo de implementación de las medidas de contención y de la estructura económica de cada nación; es decir, “de qué sectores económicos dependa, de la fortaleza del sistema sanitario, de la estructura social, y de qué tan bien se pueda mantener el ciclo económico del país con las fronteras cerradas o prácticamente cerradas”.

Obviamente, si los negocios están en problemas, sus colaboradores también: algunos ya están desempleados y con una muy baja probabilidad de encontrar un trabajo en este momento; mientras que otros, en el mejor caso, continúan en su empleo, realizando home office, pero con recortes a su salario (una estrategia que muchas empresas han implementado). Sobre esto, EY informa que solamente en marzo, las tasas de desempleo crecieron en 7%. 

En México, la situación tampoco es muy afortunada: aunque de la fuerza laboral mexicana sólo el 2.94% estaba desempleada, aquellos que laboraron en condiciones inadecuadas desde el punto de vista del tiempo, los ingresos o una combinación de ambos sumaron 23.23%, la tasa más alta registrada desde 2005 (datos de marzo, INEGI).

Cada quien ve el vaso como quiere

Desempleo, reducción en salarios y un confinamiento obligatorio: el panorama, a primera vista, no luce nada prometedor. Algunos ven en las crisis sólo problemas, mientras que otros ven oportunidades; como dice el dicho popular: todo depende de cómo veas el vaso, medio lleno o medio vacío.

Y es que aunque muchos sectores económicos están sufriendo, hay varios que están teniendo una mejor dinámica: por ejemplo, según lo que informa EY, el retail de alimentos, farmacéutica y salud, tecnología y electrónica, así como telecomunicaciones son industrias que no han parado de crecer; y esto se debe a que la demanda de sus productos (alimentos y bebidas, medicamentos, productos de salud e higiene personal, entre otros) ha aumentado a partir de la pandemia.

El sector alimentario es uno de los que no se ha detenido y dentro de él, existe una empresa que ofrece a las personas no sólo salud, sino también la oportunidad de hacer negocio: Lebasi.

Su modelo de negocio permite que cualquier persona se adhiera a su red de distribución y se autoemplee en la comercialización de su único producto: el lactoserum suizo Lebasi, que puede convertirse en el mejor aliado durante esta contingencia, puesto que es un alimento cuyos 41 nutrientes fortalecen las defensas del cuerpo.

Las fortalezas de crear empresa con Lebasi apenas inician con su producto, el cual es un alimento que ofrece mejorar la salud, algo que en estos momentos muchas personas están buscando y necesitando (gente con determinadas enfermedades que requiera una fuente rica de nutrientes). De hecho, la demanda de la empresa por este alimento se ha incrementado con la contingencia.

Pero las ventajas no terminan ahí. La empresa Lebasi ofrece a sus distribuidores tres formas distintas de hacer negocio: la primera es mediante la venta directa de los botes del lactoserum suizo, de la cual obtienen una ganancia directa por cada lata vendida; la segunda es por medio del ingreso de más personas dedicadas a la venta de este alimento, lo cual hace que se vaya conformando una red de distribución propia y los ingresos se multipliquen, puesto que entre más distribuidores inscribas crece lo que ganas; y por último, están los bonos por liderazgo que ofrece la organización, ya que reconoce que es importante recompensar los esfuerzos de todos los distribuidores.

Quienes deciden entrar a la red de distribución cuentan con el total apoyo de la empresa. Por ejemplo, si ya se decidió iniciar el negocio pero no se cuenta con la inversión inicial (aproximadamente 5,000 pesos por 24 botes del lactoserum suizo), Lebasi brinda la oportunidad de que el interesado sea patrocinado por algún otro distribuidor, el cual ya lleve más tiempo en el negocio y esté dispuesto a apoyar. Por su parte, quienes ya están dentro de la red, pueden disponer de los expertos con los que cuenta la empresa para que los asesoren en temas de ventas, atención al cliente, nutrición, entre otros.

“Lebasi tiene la facilidad de que vende un sólo producto, que es apto para todas las personas, que es accesible y que es fácil de vender. Al ser un alimento natural aprendes a recomendarlo muy rápido y fácil. En un solo producto tienes la posibilidad de vender de forma rápida, fácil y garantizada. […] Otra ventaja es la calidad suiza, es un producto que traemos desde Suiza, por lo que está garantizado por los estándares de calidad suizos […] Otra ventaja nuestro plan de compensación es muy sencillo, muy fácil de entender, tú de manera rápida sabes cuánto vendiste, cuánto ganaste, cuánto vendió la red […] Otra ventaja es que no tiene limitación, puede hacer negocio en cualquier parte de la República y puedes capacitar de forma muy rápida a quienes inscribas al negocio” , explica José Alberto Ayhllon, director de operaciones internacionales de Lebasi.

¿Y tú ves oportunidades durante la crisis?

Para más información, visita www.lebasi.com.mx