Cáncer y Lebasi: tres mujeres comparten su experiencia

Eva, empresaria Lebasi, comparte con nosotros algunas de las historias de sus clientas, quienes se enfrentaron al cáncer. Según cuentan ellas mismas, consumir el lactoserum suizo Lebasi les ayudó a afrontar de mejor manera el proceso de la quimioterapia y radioterapia.

Aquí las experiencias de tres consumidoras Lebasi.

*Olga. En 2016, fui diagnosticada con carcinoma de garganta, el cual afectó la tiroides. Contacté a Eva (empresaria Lebasi), por medio de mi hija, y ella empezó a abastecerme del producto Lebasi. Yo inicié a tomarlo, lo que me ayudó a que la recuperación de la operación, que se llevó a cabo en el año 2017, fuera rápida y que las radios fueran menos agresivas.

A la fecha, los diferentes especialistas consideran que todo va bien y las consultas son cada vez más espaciadas.

*Rosa María Contreras, 53 años. Hace 8 años tuve cáncer de ovario. Cuando comencé el tratamiento de quimioterapia, Eva me recomendó Lebasi. Desde que lo empecé a tomar los malestares del tratamiento disminuyeron, como las náuseas, el vómito, el dolor de cabeza y ya no me sentí tan casada. Es muy rico y lo mejor es que lo puedo seguir consumiendo.

*Enriqueta, 55 años, sobreviviente de cáncer de seno. Fui diagnosticada aproximadamente hace 8 años. Mi última cirugía derivada de esto fue hace un año, fue para reconstrucción. Soy afortunada de estar con toda la salud, la mejor posible.

Mi proceso fue difícil, para mí y mi familia; pero tengo la fortuna de contar con amigos como Eva, quien es sencilla, amable y muy amorosa. Ella me ofreció, con todo el cariño que se le puede dar a un ser humano, de lo que ella está convencida: Lebasi.

Al principio yo me negaba a creer en algo, desafortunadamente cuando uno está enfermo, gasta muchísimo dinero y es un desgaste económico, emocional y físico. Sin embargo, ella nunca dejó de apoyarme y gracias a su perseverancia, estuve tomando Lebasi durante mi proceso de quimios, de radios, lo que me ayudó mucho. Soy afortunada por ser amada por seres como ella, que están interesados en ayudar a los demás.

Si te interesa conocer más sobre Lebasi, ponte en contacto:

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Eva y el negocio con el que suma a la calidad de vida de las personas

“Todos en mi familia lo tomamos, a nosotros sí nos cambió la vida…”, asegura la señora Eva al referirse a Lebasi y hablar acerca de cómo le ayudó a su hija a fortalecer su sistema inmunológico.

“A mí me lo recomendaron porque mi hija menor tenía asma. A ella se le detectó el asma desde bebé y a los 8 años ya presentaba complicaciones. Me recomendaron darle Lebasi, pero yo tenía mucho miedo porque pensaba que le iba a perjudicar con lo de su medicamento. Tardé en dárselo un año.”

Eva cuenta que decidió darle a su hija el lactoserum suizo tras haber pasado una temporada difícil y muy delicada en cuanto a su salud, pues su hija se enfermaba muy seguido y estaba muy delgada (“no le daba gripe, sino bronquitis; además de que también sufrió de una infección en las vías urinarias”).

Cuando empecé a darle Lebasi, vi el cambio: se fortaleció, ya no se enfermaba tanto y mejoró su calidad de vida. Cuando visitamos al pediatra, nos dijo que estaba mejor. Mi hija pudo ir a patinar sobre hielo, que era algo que no había podido hacer por su salud; así que Lebasi le reforzó sus sitema inmunológico y ella ya está mejor.”

A raíz de esta experiencia, Eva empezó a recomendar el producto; pero lo que la impulsó aún más para desarrollar su negocio fue una experiencia que vivió al ser invitada a una feria de salud, en la que tuvo la oportunidad de compartir los beneficios de Lebasi con personas con obesidad, diabetes, hipertensión, así como con mujeres embarazadas.

“Ahí me di cuenta que Lebasi es una excelente herramienta para que las personas mejoren su calidad de vida”, refiere la empresaria.

Las ventajas de hacer negocio con Lebasi

Cuando Eva inició a recomendar Lebasi, decidió que toda su familia debía consumirlo, y ella asegura que ése es el primer y más importante beneficio que se obtiene al hacer negocio con el lactoserum suizo: una mejora en la salud de toda la familia.

A mi esposo le diagnosticaron diabetes, pero él se ha mantenido bajo control y consume Lebasi. En mi caso, el año pasado me operaron del corazón […] y aunque yo ya tenía programa mi cirugía, no dejé de tomar Lebasi. Solamente lo dejé por dos semanas después de la operación, y eso para que mi cuerpo no rechazará el dispositivo que me pusieron. Cuando lo retomé me ayudó a recuperarme más rápido, las marcas de la operación se me quitaron más rápido. Ahorita estoy muy bien de salud y eso es una tranquilidad”.

Además de esto, Eva comenta que el desarrollar un negocio de este tipo ha sido una experiencia muy satisfactoria para ella, y no solamente en el sentido económico, sino también en el personal.

“Uno conoce a muchas personas y es una experiencia muy bonita el que uno pueda aportar a la calidad de vida de las personas. Por supuesto, también te llena el que puedas contribuir a la economía familiar.”

Y aunque dice que Lebasi no es el único ingreso con el que cuenta su familia, ella sí lo considera como su proyecto de vida, el cual tiene como principal objetivo el sumar a la calidad de vida de las personas.

Recomiendo hacer negocio con Lebasi por muchas razones:

  • primero, porque es una manera de obtener recursos económicos de forma fácil;
  • segundo, porque con esto cuidamos la salud de nuestra familia;
  • tercero, porque recibimos apoyo por parte de la empresa para desarrollar nuestro negocio, nos dan herramientas y capacitación;
  • cuarto, porque tú le dedicas el tiempo que quieras a esto y ganas lo que quieras (según el tiempo que le dediques)”.

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Margarita y Lebasi: la historia de una mujer invencible

“Tengo 19 años de tomar Lebasi y no pienso dejarlo porque siento que si lo dejo de tomar, me voy pa’ abajo”

La historia de Margarita es, como la de muchas mujeres, una historia de lucha y esperanza, que inició con un diagnóstico poco alentador; pero que en el camino, encontró un aliado para mejorar tanto su salud como su economía.

Margarita cuenta que hace 19 años estaba muy mal: “Tenía artritis, gastritis, desgaste en los huesos y, aparte de eso, tenía cáncer de mama y en el paladar. Mi paladar estaba como si estuviera descarnado, se veían como escamas de pescado”.

El médico le dijo que prácticamente no había mucho que hacer, pues “de nada servía que me sacaran el seno, si la encía o el paladar no me lo podían restaurar. Entonces, el doctor me dijo que mejor me quedara con mi seno y mi encía, y disfrutara, bailara, cantara, porque ya no había remedio“.

Pero en este panorama desolador, se le presentó a Margarita una persona, a quien le habló sobre su artritis y osteoporosis (pero no de su cáncer), y esa persona le terminó recomendando consumir el lactoserum suizo Lebasi, ya que podía serle de gran ayuda. Ella decidió probarlo, pues ya no tenía nada que perder.

“Lo primerito que sentí es que ya no me dolía la ciática. Luego, un día que me estaba tocando la cara, me di cuenta que ya no me dolía, porque a mí ya me dolía todo lo que era la mandíbula. Fui a ver al médico, al dentista, y me revisó. Me dijo: ‘¿Qué hizo señora Mago? Su encía está mejor, se está regenerando y ya no se ve morada’. Yo sólo le enseñé lo que estaba tomando, el bote de Lebasi “.

Posteriormente, fui a ver al oncólogo para que me revisaran y me hicieran un ultrasonido en el seno. Cuando me hicieron el estudio, el doctor me dijo que estaba bien. Yo le enseñé que ya me habían hecho otro ultrasonido y me habían afirmado que tenía cáncer. Y el doctor nada más me contestó: ‘No, señora, sí hay fibrosis quística, pero son muy pequeñitas las bolitas que tiene, sólo hay que estar checando nada más; esto no es cáncer‘”.

Según explica Margarita, a partir de lo que le han dicho todos los médicos, lo que hace Lebasi es encapsular al cáncer; así que mientras una persona lo tome, el cáncer está encapsulado, detenido.

“El cáncer de seno se acabó totalmente, ni me duele ni nada, me siento bien, me siento feliz; pero eso sí, sigo tomando Lebasi, eso no lo voy a dejar nunca.”

Un camino que no fue fácil

Además de estar enfrentando el cáncer y otras enfermedades, Margarita cuenta que en ese momento tenía una situación económica complicada.

“Yo le conté sobre mi estado a uno de los médicos de Lebasi y me recomendó que tomara 15 cucharadas diarias durante un mes. Desgraciadamente, yo en ese tiempo no estaba muy bien económicamente y le pedí a la persona que me lo recomendó que me lo diera al precio, porque lo necesitaba pero no tenía dinero. Me dijo que no, que no me lo podía dar más barato, que solamente podía inscribirme. Pues se lo compré y me inscribí.”

Lo que Margarita no sabía era que esa dificultad económica y de salud se convertiría en una oportunidad para desarrollar un negocio. El primero que le compró un bote de Lebasi y que se inscribió a su red fue el dentista que la revisaba por lo de su cáncer en el paladar.

“Cuando él vio los resultados en mí, me dijo que le vendiera un bote. Yo no tenía para venderle, pero pedí un préstamo para comprar la caja de 24 botes y venderle al doctor.

Ya en mi casa, me quedé mirando todos los botes y me pregunté: qué voy a hacer con los botes y con la deuda que tengo… Pues ni modo, no hay más, me voy a tener que mover para venderlo o tratar de que la gente lo conozca como yo lo conozco”.

Y así fue como Margarita comenzó con su negocio. Empezó a vender Lebasi entre sus familiares y amigos, utilizando la estrategia de dejarlo al precio que se lo daban a ella para que la gente lo probara y viera los resultados. De ahí, resultaron muchos interesados en inscribirse a su red.

Afirma estar muy agradecida y feliz con su negocio, con el cual ha podido alcanzar algunas metas (como poner la loza de su casa) y con el que ha obtenido varios reconocimientos y premios otorgados por parte del corporativo Lebasi.

“Tengo inscritos y les vendo a muchos médicos, quiroprácticos, homeópatas, cirujanos y oncólogos, porque ellos se han dado cuenta que el producto es muy benéfico y también es buen negocio“.

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El negocio que Leticia desarrolla desde casa

La historia de Leticia con Lebasi inició cuando un doctor le recomendó a su esposo que lo consumiera. Al ver los beneficios que obtuvo, Lety quiso que toda su familia lo tomara, pero el producto les salía muy caro, así que decidió inscribirse a la red de distribución para poder adquirirlo a un mejor precio…

Ya han pasado 18 años desde ese día, y ella continúa recomendando el lactoserum suizo, que describe como un producto único, el cual verdaderamente suma a la salud de las personas.

Hemos visto personas que les va muy bien en el negocio, pero también en la salud. Hay personas que sinceramente te dan las gracias por el producto, a mí nadie me ha comentado que le haya hecho mal. Tiene una muy buena aceptación y da buenos resultados.

Y esos resultados se notan hasta en lo físico: te sientes con más energía, todos tus sistemas trabajan mejor y la piel se rejuvenece. Por eso, toda mi familia lo toma, hasta mis nietos.”

Un negocio flexible, con buenas ganancias y que brinda salud

Pero la satisfacción de Lety con Lebasi no sólo se debe al buen estado de salud que ha propiciado en ella y su familia, sino también a que le ha permitido desarrollar un negocio que le genera buenas ganancias, la hace sentirse plena y la deja estar al pendiente de su familia.

“Ves la transformación en todo. Aparte de que Lebasi nos ha hecho mucho bien en la salud, también nos ha ayudado económicamente. Hubo un tiempo en que vivíamos exclusivamente de Lebasi y también nos ha permitido lograr ciertas metas, por ejemplo, compramos un coche del año y hasta hicimos un viaje a Suiza, en el que pudimos conocer cómo se produce el lactoserum suizo”.

Lo mejor, comenta, es que tienes plena libertad para desarrollarlo como prefieras, así que tú puedes establecer tus metas, horarios y las estrategias que seguirás.

“No tienes que ir a una oficina con un horario establecido. Tú organizas tu agenda de tal manera que te dé los resultados que quieras. Eres tu propio jefe, no tienes a alguien al lado que te diga qué hacer. La gente gana según su esfuerzo y el compromiso que tiene. Además, tenemos una empresa que nos respalda, que nos ayuda en caso de que algo se nos atore”.

En su caso, Lety cuenta que trabaja desde su casa, utilizando primordialmente el teléfono, WhatsApp y las redes sociales, algo que en tiempos de coronavirus es vital y que ella ve como una ventaja del negocio: no hay que salir para obtener ganancias, lo cual la mantiene segura a ella y a su familia.

“Trabajo en mi casa y me dedicó 4 horas de lleno a esto. Hago llamadas y un día o dos a la semana me dedico a entregar. Yo uso mucho el teléfono, WhatsApp y redes sociales; y aunque haga contacto por medio de un mensaje (por redes sociales), siempre hablo por teléfono con las personas, porque creo que ayuda a entablar un trato más directo y a platicar con las personas sobre el producto.”

“A pesar de la limitante de que ya no puedes andar afuera de tu casa recomendando, este negocio sigue funcionando”.

Y aunque dice que es sencillo recomendar el lactoserum suizo Lebasi, porque la gente ve por sí misma que el producto funciona (a ella la ven y le pregunta que toma y cuando la gente empieza a consumirlo se da cuenta de los resultados), comenta que también las personas que quieran desarrollar su negocio deben tener un orden, un compromiso, porque se requiere de esfuerzo para que el negocio crezca. Y más allá de ganancias, es también necesario ver que al recomendar Lebasi se ayuda a la gente.

Las mayores ganancias vienen cuando desarrollas la red, aunque con la venta de los botes tampoco te va mal, porque ganas como 200 pesos por cada uno. Pero con la red, las ganancias se multiplican. Yo lo que hago para hacerla crecer es, primero, que el cliente se cautive con el producto, que lo valore y luego, los ingreso a la red. Esto es un negocio redondo porque ellos ganan (salud y dinero) y tú también. Por supuesto, hay que darles seguimiento, enseñarles a tus distribuidores tus mejores prácticas”.

Pero más allá de lo económico, ella dice que hacer negocio con Lebasi la ha hecho sentirse más plena y segura de sí misma, porque se ha dedicado a una actividad que le gusta y que le ha permitido lograr objetivos que se ha planteado.

A mí me gusta vender Lebasi porque eres libre y puedes poner tu estrategia de venta, la que más te convenga. Esta forma de vender (la remota) va a impulsar a muchas personas que deben estar en casa y no pueden abrir su negocio. Lo mejor es que aquí tu nivel de estudios no determina cuánto ganas, y el sistema de pago es sencillo.

Quisiera que la gente viera esta oportunidad de salud y económica, y más en este tiempo, en el que la situación económica empeora y la salud de todos está en riesgo”.

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La fórmula de Jaime para tener un negocio exitoso

Jaime lleva ya 10 años desarrollando su negocio con Lebasi, el cual le ha dado, principalmente, dos satisfacciones: la primera, dice, es tener una buena salud, ya que el lactoserum suizo Lebasi, que consume todos los días desde hace más de 10 años, le ha brindado una mejor nutrición y, por ende, una mejor calidad de vida.

“Actualmente, me siento muy bien y está regenerada mi flora intestinal. El problema que yo había cargado por años era gastritis, colitis; además de dos operaciones. Yo estaba muy mal, con muchos problemas de salud, por esoempiezo a tomar Lebasi. Lo conocí por mi salud”.

La segunda es una buena situación económica, sobre lo que no vacila en asegurar que vive más de lo que gana con su negocio Lebasi que con su pensión. Jaime comenta que el siempre trae dinero en su cartera y que eso le de tranquilidad.

“Yo soy mi empresa y yo me tengo que sacar adelante. Durante mi periodo de desarrollador de redes, me he hecho de dos autos que me han ayudado a conocer todo Puebla. Mi negocio me ha dado dos carros, conocimiento, salud y me da para vivir bien, para ciertos gastos que se necesitan al día. Estoy contento porque mi gente vive agradecida porque le estoy llevando un producto de calidad”.

Y cómo es que Jaime ha logrado desarrollar un negocio con el que le va bien y con el cual se siente satisfecho, debido a que recomienda un producto que brinda salud a las personas. Pues él mismo habla acerca de esa fórmula que lo ha llevado por buen camino.

Escuchar al cliente y hacer hincapié en el valor del producto

Según Jaime, el primer elemento para verdaderamente tener un buen negocio con Lebasi es: estar convencido de que es un excelente producto. “Para recomendarlo, para venderlo, la gente debe tomarlo porque hay gente que lo vende, pero no lo toma o lo toma a veces. Solo lo ven por el signo de pesos y así no funciona. Si tú recomiendas un producto que dices que mejora la salud, y tú no te ves con energía y saludable, las personas no te creen”.

Además, recomienda a quienes empiezan a vender el lactoserum suizo Lebasi a no forzar al cliente, no insistir tanto en que lo compren, porque te terminan viendo como un simple vendedor, no como un promotor de salud. Nosotros no vendemos un bote nada más, nosotros promovemos una mejor calidad de vida y eso es lo que debes ofrecer a las personas“.

Como segundo elemento imprescindible enuncia el escuchar las necesidades del cliente, porque conociéndolas, se puede hacer una recomendación enfocada a cada consumidor y eso aumenta las posibilidades de cerrar una venta.

“Tomo en cuenta qué es lo que hizo a esa persona que le interesara Lebasi: un problema de salud, un problema emocional, deporte, porque quieren cuidar su salud, etc. Siempre pregunto para qué lo quieres tomar y la gente siempre me pregunta por qué lo tomé yo. Yo les comento mis razones y les digo que mi motivos no son los suyos, que ellos para qué lo buscan toma. La gente te comparte sus necesidades”.

“No podemos recomendar si no atendemos el problema de ese cliente y le ofrecemos el producto como una solución a su problema”.

El tercer elemento es el hacer hincapié en el valor del alimento que se vende. Si las personas no están convencidas, no confían del todo en que Lebasi será la solución de ese problema que les aqueja, entonces don Jaime habla sobre el valor que tiene como producto: habla acerca de sus características, de cómo actúa en el organismo y hace comparaciones con otros productos que consume la gente. Es decir, subraya lo que hace diferente a Lebasi frente a “su competencia”.

Lebasi es bueno, bonito y barato. Es un solo producto contra muchos otros que a la larga no dan resultado y que son mucho más caros. No debes comprar un producto para cada sistema del organismo, Lebasi es uno solo para todo el cuerpo. Eso también es bueno para el que lo vende, porque es mucho más sencillo conocer un único producto y ganar seguridad para recomendarlo”.

Esos son los aspectos que Jaime distingue para llevar una venta al éxito. Y algo muy parecido toma en cuenta respecto al desarrollo de su red.

Para mí es muy importante mantener contacto con las personas que se unen a mi red: estar cerca, darles servicio, saber cuáles son sus necesidades y cómo quieren que trabajemos.

A los interesados les digo: reúne a tantas personas para hablarles de Lebasi, tú te quedas con la diferencia de la utilidad y yo coloco el bote, y ya me empiezan a recomendar; ya cuando tengo un grupo de tres a cuatro personas que empiezan a comprar por mayoreo, me dicen cuántos botes necesitan: 12, quiero la caja, 6...

Empezamos a hacer un negocio, una estrategia de cómo desarrollar la red, no con la ambición de que ellos compren la caja cada mes, sino y al rato me digan que no han vendido ni uno. La idea es que vayan creciendo a su ritmo y tengan apoyo.

Mi idea es tener 5 frontales e ir haciendo mes con mes reuniones de tres gentes que quieran hacer negocio y ya va a empezar a llegar un momento en que voy a dar de alta a la gente, hasta que ya complete en 4 meses 12 frontales, a lo mejor no todos compran cada mes, pero hay algunos que no van a fallar. La idea es tener 12 frontales e ir seleccionando a los que quieran hacer el negocio con más esfuerzo”.

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La estrategia que ha hecho crecer el negocio de Beatriz

Beatriz es ya una empresaria con experiencia… sus 19 años distribuyendo el lactoserum suizo Lebasi la respaldan. Como empresaria y mujer, pareciera que nada la ha detenido para sentirse plena con el desarrollo de su negocio Lebasi: a sus 65 años, utiliza las redes sociales para recomendar este alimento saludable y darle seguimiento a sus clientes; además de que ha logrado mantener un equilibrio entre su vida profesional y personal, algo con lo que dice estar sumamente satisfecha.

Sin embargo, Beatriz cuenta que no siempre fue así. Antes de conocer Lebasi, ella no se encontraba en la mejor de las situaciones: “Ya tenía 4 años que había tenido un bebé, me sentía muy incómoda conmigo misma, me sentía gorda. Así que, empecé a pedirle a Dios que me ayudará a encontrar algo que me permitiera estar mejor. Bajar de peso y limpiar mi organismo porque me sentía muy intoxicada. Ni tres meses habían pasado cuando Lebasi apareció en mi vida, lo mejor fue que lo iba a tomar gratis por darlo a conocer y también iba a ganar dinero”.

Ella fue de las primeras personas en Cancún, donde vive ya desde hace 40 años, que decidieron apostar por hacer su negocio con este alimento. Al comprobar que este producto es natural, que sus 41 nutrientes realmente optimizan el funcionamiento del organismo y que ayuda a las personas a mejorar su calidad de vida, Beatriz estableció como uno de sus objetivos de vida el compartirlo con el mayor número de gente.

“Yo me considero una mayorista porque es lo que siempre he recomendado, que compren de tres a cuatro cajas para que toda la familia se beneficie y siempre haya Lebasi en la casa para vivir sano, energetizado y libre de contagios. Además, cuando lo compras al mayoreo lo puedes tomar gratis, el chiste es que vendas, y si lo haces, ya recuperaste más de tu inversión inicial y todavía te queda para que lo sigas tomando gratis.

Siempre ofrezco las cuatro latas para desintoxicación profunda en adultos y les digo que consideren en un mediano plazo que Lebasi hay que tomarlo siempre como una plataforma nutricional para toda la familia.

Así que, es mejor aprovechar entre tres o cuatro personas la compra de 24 latas, que es la caja de mayoreo, porque baja mucho el precio. A mí me ha redundado en que les ofrezco de inmediato que consideren asociarse para que puedan recomendar el producto y tener ganancias.  Por supuesto, si tú sólo quieres una sola lata, yo también te la vendo; pero mi objetivo siempre ha sido vender al mayoreo”.

El negocio crece hasta donde tú quieras

Y ésa es una de las ventajas que Lebasi tiene como negocio pues, así como Beatriz, cada empresario se plantea sus objetivos, su forma de trabajo y las estrategias que aplicará para desarrollar su negocio.

Además de haberse puesto como objetivo la venta al mayoreo, Beatriz también ha establecido que su estrategia de ventas debe estar alineada a lo digital: para ella, las redes sociales se han vuelto una herramienta de ventas esencial, aunque también sabe que hay estar atento a otras formas de recomendar Lebasi y dar seguimiento a los clientes.

Por eso, está al pendiente de atender a los interesados vía telefónica y hasta planea hacer algunas playeras para hacer una mayor promoción del producto. Y es que ella no desdeña ninguna estrategia: si te funciona, entonces no la sueltes; sin embargo, tampoco te quedes inmóvil y trata de probar con lo más nuevo.

“Cuando empecé a vivir aquí en Cancún, aquí no había otra cosa más que comunicarse por la computadora, estaba muy inhóspito. Mi esposo me dijo que me iba a retirar mi máquina de escribir porque ya era tiempo de enrolarme en el internet; venían cambios drásticos, y era te aclimatas o te aclimatas.

Estoy en constante contacto con mi gente, todos los días recibo WhatsApp de las personas; todos los días hay alguna idea, de eso se trata ser empresaria, de tú estar creando, viendo lo que mejor te funciona, pero también todo compartírselo a mi gente. Pongo en mi Facebook información sobre el producto y mi contacto, así me han hablado de todo México, EUA, Argentina y Perú. El Facebook es a nivel planeta y gracias a Dios no me he puesto topes de nada: a todo el mundo que quiera se le recomienda y por mi propia vía hay ganancia.

Y es que creo que nada debe de darte miedo, el miedo es tu tope, ahorita con tanta información puedes aprender. Eso sí, cualquier persona puede hacer su negocio como mejor lo vea, pero el que no anuncia no vende: pon anuncios, reparte volantes, pon información en tus redes sociales, lo que más te convenga”.

Otro de los logros de Beatriz con su negocio Lebasi ha sido el tener un equilibrio entre su vida profesional y personal. Considera que ser su propia jefa y poder establecer sus métodos de trabajo, le ha ayudado a no descuidar el ser madre y esposa.

“Me siento muy satisfecha de estar siendo esposa y madre a la vez que hago mi negocio en mi casa. Me da risa que puedo andar en pijama hasta tarde y sin problemas llevo mi negocio. Es como la cerecita del pastel”.

Por supuesto, también dice estar muy satisfecha en cuanto a lo económico, pues las ganancias que se obtienen de la venta directa y la conformación de la red de distribución son muy buenas. Lo mejor de ello es que la inversión que se hace en Lebasi es mínima, ya que a diferencia de otros negocios, no se necesita de mucho para desarrollarte.

“Es muy redituable porque a 4 generaciones te da pagos residuales y es muy generoso en el sentido de que es 500 pesos por tus hijos (yo les digo hijos porque así me siento con las personas de mi red, yo soy su mamá). Entre 5 socios que hagas en 6 meses vas a empezar a ganar 500 pesos por cada caja que ellos compren mensualmente. Así que, tú eres tu propio límite: si te dicen que inscribas a 5 personas y te vas por más, estarás ganando 500 pesos por ellos; es un aumento de dinero que tú misma te estás dando.Y por la parte de la venta directa también tienes excelentes ganancias.

Puedes vender sin salir de casa, sin salir a exponer tu vida y lo puedes hacer desde tu celular, ya no necesitas de una oficina y no tienes que pagar teléfono, alfombra y toda la cosa. Yo trabajo desde mi computadora o mi coche, porque ahora todo mundo, y más con lo de la pandemia, se ha puesto a trabajar desde su casa”.

Ante estos beneficios, Beatriz no vacila al recomendar a las mujeres que apuesten por hacer negocio con Lebasi: si buscan una mejor salud, desarrollo profesional, equilibrio entre vida profesional y personal, así como la obtención de buenas ganancias.

“No es algo que empecé hace poquito, son 19 años, yo lo recomiendo: puedes estar en tu casa, no tienes que andar en tacones, puedes andar en pijama atendiendo clientes desde tu computadora o celular, estás con tu familia y haces las labores del hogar. Tienes chance de sentirte plena, sentirte profesional; tengo mi carrera y todo, pero eso es independiente. Lebasi puede cumplir las expectativas de cualquier persona que se quiera sentir profesionista, empresaria”.

“Lebasi es un producto único y un único producto para toda la familia”, cierra la empresaria.

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Zulma, Lebasi y el deporte

Después de un mes y medio de iniciar su consumo de lactoserum suizo Lebasi, Zulma empezó a notar los cambios y, desde esa ocasión, nunca ha dejado de tomarlo… Ya suma 5 años como consumidora fiel de este alimento saludable.

“A mí me dio la diarrea depuratoria que a muchos les da cuando comienzan a tomarlo; pero después, vi todos los cambios: yo pasaba por una depresión en ese entonces y me ayudó a mejorar mi humor. También ya iba al baño diario, cuando antes me tardaba de 3 a 4 días para ir; mi cabello se empezó a caer menos y se puso más sedoso, bonito, manejable; mis uñas siempre habían sido muy débiles, por eso usaba de gel o acrílico, porque se me rompían muy fácil, ahora las conservo cortas pero ya son mis uñas y están bonitas, se endurecieron. Además, me apliqué mascarillas y me ayudó a cerrar poros, me eliminó verrugas del cuello “.

Ella cuenta que, antes de empezar a consumir Lebasi, había visto el bote en casa de sus papás, pero que en ese momento no le llamó la atención porque pensó que su mamá lo tomaba para la diabetes o el colesterol. Un año después, entró a trabajar a la empresa como representante de la sucursal en Ciudad Valles y fue cuando su interés surgió:

“Yo lo empecé a tomar porque entré a la empresa, porque te dicen que debes tomarlo para que tú compruebes los beneficios y puedas recomendarlo con seguridad y confianza. Aparte de la empresa, me dio mucho interés el producto por todos los nutrientes que contiene; investigué, y me di cuenta que no hay un producto igual a Lebasi en el mercado”.

Como representante de sucursal, Zulma dice que, además de los beneficios que ha recibido en su salud, el trabajar en una empresa como Lebasi le ha brindado la oportunidad de desarrollarse profesionalmente en algo que le gusta mucho: el servicio y la atención a las personas. Menciona que le ha permitido conocer varias ciudades y estados del país, así como convivir con distintas personas por medio de las capacitaciones que el corporativo ofrece.

“Cuando se acercan personas interesadas en venderlo, yo les digo que no lo vean por el dinero, que lo vean velo por el producto, por los beneficios a la salud que da. Y otra cosa muy importante es que lo comprueben por ellos mismos, porque su propio testimonio es lo que los ayudará a vender.

De hecho, cuando trato con personas que están interesadas por el producto o que a veces ni siquiera lo conocen, les hablo de mi testimonio, de mi experiencia con el producto. Los testimonios hacen que la gente se interese“.

Y es que, ella confiesa que lo que terminó por convencerla de que el alimento realmente funciona fue que le ayudó a eliminar una catarata de su ojo.

“Yo tomé Lebasi como preventivo, porque esa cirugía ya estaba programada desde antes de que yo lo tomara. Yo no pensaba que también para eso me iba a ayudar, pero ya cuando iba a ir con el doctor para la operación, no tenía esa carnosidad”.

El aliado perfecto para un buen rendimiento físico

Poco después de hacer entrado a laborar a Lebasi y volverse consumidora de lactoserum suizo, Zulma también se adentró al mundo del ciclismo de montaña. Ya ha participado y ganado en diversas competencias (por ejemplo, fue campeona estatal en San Luis Potosí en 2017), y menciona que tiene como aliado de su rendimiento físico a Lebasi.

Te ayuda a tener una mejor y rápida recuperación para tus músculos. Nos da un cuerpo fuerte sano, vigoroso, correctivo… y se nota. Tú ves a otros competidores que no rinden lo mismo que tú y ellos mismos te preguntan cómo le haces. Yo no llevo una dieta tan balanceada por mi trabajo, pero Lebasi me ayuda en ese aspecto. Tienes un metabolismo mucho más rápido: desechas lo que no necesitas y te quedas con todos esos nutrientes que Lebasi te los da de manera natural.

Otra cosa muy importante es que te ayuda a descansar bien, gracias al conjunto de vitaminas B que tiene; el dormir bien es vital para que un deportista tenga un buen rendimiento”.

También, refiere, el alimento es un refuerzo para su salud, ya que desde que lo toma, no ha padecido alguna enfermedad respiratoria, y le ha ayudado a que las recuperaciones de sus lesiones sean más rápidas y eficaces.

“Llevo 5 años sin ir al doctor por una gripe, dolor de cabeza. Yo he ido al doctor por mis caídas; pero Lebasi me ha ayudado porque acelera la cicatrización y la recuperación:

Tengo una fractura de clavícula, me caí de la bicicleta y los médicos me dieron tres meses de incapacidad, porque se supone que en ese tiempo pegaba el hueso y hacía las terapias… En un mes yo ya estaba en la bicicleta, solo fue cuestión de aumentar las dosis de Lebasi. Se me cayó un párpado, y en un mes ya estaba recuperada; me acaban de coser la rodilla porque se me hizo un hoyo y sigo tomando el lactoserum suizo”.

Sobre los productos de proteínas sintéticas que son muy utilizados por los deportistas y personas que hacen mucho ejercicio, Zulma comparte:

“La proteína sintética que tomamos a la larga tiene consecuencias, pues te puede causar daños en el hígado y riñones, algo que puede aminorarse con Lebasi. Por ejemplo, yo tomo dos cucharadas de Lebasi con una medida de la proteína por cada entrenamiento; un plátano, piña o alguna otra fruta y lo adiciono con nuez, almendra, arándano; ése es mi desayuno de lunes a sábado”.

“Siempre que puedo, yo le recomiendo a mis amigos deportistas, y no deportistas, el lactoserum suizo; sin embargo, quienes hacen deporte muchas veces se casan con determinados productos porque son más caros. Yo me respaldo mucho en que Lebasi no trae esa medida precautoria que traen casi todos esos productos de proteína sintética: ‘El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo consume’. Siempre enfatizo en eso y en que no dice complemento o suplemento, cosas que a la larga te hacen daño”.

Alfonso y el bote que mejora la calidad de vida

Una pancarta con una cabeza de res cornuda y orejona fue lo que llevó a don Alfonso a conocer Lebasi. Cuenta que, en ese tiempo, él trabajaba ya en la venta directa con otra empresa y andaba de casa en casa prospectando, cuando le llamó la atención dicha pancarta… Al preguntar por aquello, la señora de la casa le dijo que vendía un polvito muy bueno. Solicitó algo de literatura y le proporcionó unos folletos que hablaban sobre el lactoserum suizo Lebasi. Así comenzó su historia como distribuidor, una que ya suma 16 años.

“Uno de los volantes que me dio hablaba sobre que ayudaba con las cataratas y como en ese entonces yo traía ese problema, pensé que podría ser la solución. Cuando regresé con la señora le dije que si me podría facilitar unas tres latas; ella no me las quería dar porque ni me conocía, pero la convencí: No me conoce, pero me va a conocer, yo conozco a mucha gente a la que le puedo compartir este producto”.

En tres meses, don Alfonso ya no tenía las cataratas y eso fue lo que le hizo confiar en el alimento. Tras asistir a una reunión realizada por el corporativo Lebasi, se inscribió para desarrollar su negocio, pues ya se sentía plenamente seguro de que el alimento realmente aportaba grandes beneficios a la salud.

“Nosotros recomendamos el producto con mucha confianza y seguridad porque sabemos que responde en cualquier aspecto, en cualquier situación de salud. Yo le digo a la gente: Póngalo a prueba, si no le funciona no hacemos trato y me regresa mi lata; eso no sucede porque las personas se quedan muy contentas”.

Él insiste en que la mejor manera de vender es contando los testimonios de los beneficiados, empezando por el de uno mismo, y tras esto, hacer que las personas prueben el lactoserum suizo, para que por ellas mismas se den cuenta de que el producto funciona.

Ya cuando lo probaron y sienten los resultados, Alfonso les platica sobre inscribirse a la red, y más allá de hablarles del beneficio económico que pueden ganar, les explica que lo mejor es que podrán consumir el alimento por un mejor precio y esto hará que no lo dejen de tomar.

Porque él está convencido de que el lactoserum suizo Lebasi es un alimento que debe consumirse de por vida, para que siempre se tenga una buena nutrición y, por ende, una buena salud, algo que resultará en una mayor energía y una mejor calidad de vida.

“La gente mientras no pruebe el alimento nunca se va a dar cuenta de lo que están desperdiciando al no consumirlo. Para convencerlos, primero les dejo la lata para que lo prueben y al tomarlo consecutivamente se sienten bien. Después, les ofrezco la membresía para que obtengan el producto a un mejor precio y lo compartan con toda su familia, y si quieren lo hagan negocio”.

Y ¿por qué lo recomienda como negocio?

“El negocio es formidable, es sorprendente. Por ejemplo, ahorita mucha gente anda sin trabajo y ésta es una muy buena oportunidad para que lo agarre, porque cada mes nos dan nuestras comisiones, nunca dejamos de traer dinero nosotros.

Ahorita ya estamos pensionados, pero seguimos trabajando porque ésta es una labor social, esto nos sirve para activarnos, para andar trabajando con la gente: nos llaman, les platicamos, se quedan convencidos. Me dicen: Usted nos convence nada más con platicarnos; y yo les contestó: El alimento da los beneficios, si no trajera seguridad con el alimento yo no podría decir todo esto”.

También comenta que una ventaja es que el producto prácticamente se recomienda solo, porque cuando la gente ve a los distribuidores o a las personas que ya lo toman, se dan cuenta de los resultados y se interesan por el lactoserum suizo.

“Pero lo mejor de todo es que nos da muchos beneficios en la salud. Teniendo salud, se da lo demás. Éste es un negocio redondo: ganas en salud, ganas dinero y compartes con las personas un producto que mejora su calidad de vida”.